Saturday, March 12, 2011

CUESTIONES DEMOGRÁFICAS: ANTICONCEPCIÓN Y ABORTO

Hace unos días este medio de comunicación digital destacaba la noticia de que en el año 2010 el número de partos se redujo un 3% en relación al año 2009 en los hospitales públicos de Aragón. Asimismo, entre estos años, en nuestra Comunidad Autónoma los nacimientos apenas variaron, lo que trae como causa una inalterabilidad poblacional y un inquietante relevo generacional.

Ante este hecho nada halagüeño, lo cierto es que todavía debemos dar gracias de que nazcan niños en mayor o menor medida, dado que la propaganda genocida que azota nuestras conciencias, así como la normativa que circunscribe la cultura de la muerte, van “in crescendo” al compás de una desafiante y barbárica sinrazón.

Años atrás, nos asalto el anuncio de “póntelo, pónselo”, un uso indiscriminado de preservativos al parecer para evitar embarazos no deseados e impedir enfermedades contagiosas; más adelante se comercializó la píldora del día después, abortiva, de fácil adquisición y al alcance sobre todo de la juventud; y lo más reciente ha sido la campaña de “la píldora del día de antes”, por si no hubiera todavía suficiente artillería contraceptiva. Desde esta perspectiva, que nadie piense que estas campañas son una ganga, cuestan bastante dinero y generan un ingente lucro a favor de las empresas que fabrican los diversos ingenios contraceptivos y abortivos que se encuentran en el mercado. La implementación de las sagaces campañas destinadas a informar exhaustivamente cómo mantener relaciones sexuales sin riesgo, con plena libertad y a poder ser a edad temprana, tampoco son unos saldos ocasionales, así como toda la retahíla de manuales de contenido impúdico y sobradamente licencioso los cuales reciben pingües ingresos procedentes de suculentas subvenciones.

Pero el no va más, la cumbre de los despropósitos, vino de la mano del Ministerio de Sanidad con la mortífera Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, un eufemismo legal que convierte en derecho lo que antes era delito y siempre será un homicidio, que considera al feto como un objeto de libre disposición, que autoriza a las menores a abortar sin asenso previo, que limita la objeción de conciencia de los facultativos y que capacita a la Sanidad Pública a recetar anticonceptivos y abortivos como si de aspirinas se tratase.

La sexualidad está siendo presa de la ideología del caiga quien caiga. La conducta sexual se ha convertido en un eje de adicción excesiva y absorbente, una práctica puramente genital que rehúye el compromiso y el amor para dar relieve al placer incontrolado. La promiscuidad entre los adolescentes, propiciada por proclamas propagandísticas que invitan a unas iniciaciones sexuales precoces, se vende como una superación de la autoestima para tratar de evitar el aislamiento social que invoca la perversa inmoralidad.

La contracepción, el aborto, el abandono ético en los individuos, disuelven las estructuras jurídicas y fagocitan el Derecho en detrimento del bien común, de la protección de la maternidad, de la mujer y en definitiva del ser humano en todas sus facetas, incluidos los nasciturus. Estas actitudes no resuelven cuestiones objetivas, en todo caso causan un daño irreparable a la sociedad y arruinan su convivencia. Todos estos ideales atroces son meros pretextos destinados a mantener encendida la llama del poder político que contribuye con su anuencia a la muerte de inocentes haciéndose culpable de una prevaricación pavorosa. La legitimidad del poder no se mide en los votos de las urnas sino en su capacidad de servir según la justicia. Si el ordenamiento jurídico no salvaguarda y respeta los Derechos Humanos como derechos universales, entonces el Derecho no garantiza la dignidad humana y por ello el poder es injusto e intrínsecamente ilegítimo. Porque, ¿dónde situamos la dignidad humana, en la inteligencia, en la salud, en la felicidad, en la utilidad…?

Por otro lado, si la información es sesgada e incompleta deforma las conciencias y hace oscilar la voluntad. En los programas de anticoncepción nunca se habla de la abstinencia, de la castidad, de la fidelidad conyugal, o de un noviazgo limpio, por ser motivo de risa y de escarnio. No obstante, hoy en día, existen personas, jóvenes y adultos, heroicas que nadan contracorriente manteniendo sus principios rectores a flote sin reparar en el qué dirán.
Si, ciertamente son personas que procuran por la existencia de los seres más desvalidos, porque son los que más derechos deben tener, porque creen en una dignidad declarada como un valor incondicional que restaura todo lo que valen los seres humanos.

Seamos inapelables al afirmar que la familia, como fundamento del tejido social, no tiene sustituto alguno. Para que se forme y se desarrolle, debemos permitir que nazcan nuestros hijos primero y exigir a la vez a todos los poderes públicos que inviertan nuestro dinero en campañas dirigidas a fomentar la unidad familiar, la maternidad y el sostenimiento de la prole. Si el acto sexual se reduce a un simple fenómeno fisiológico, vana es la naturaleza de las personas dotadas de entendimiento, voluntad y de raciocinio.

La inclinación sexual no debe ser exclusivamente biológica, se debe ordenar a la unión de los sexos con apertura a la procreación de seres humanos con plenos derechos de ciudadanía. El fundamentalismo eclipsa el desarrollo de la razón y el relativismo niega la verdad violentando la esencia de las cosas convirtiéndose, irremediablemente, en una excusa perfecta para que el más fuerte domine al más débil.

Entendamos bien que la anticoncepción y el aborto, en sí factores deshumanizadores, no deben convertirse en la prolongación continuada de errores seductores que en apariencia revisten de verdad, antes bien son meros protagonistas de los desatinos temporales de una civilización que camina a ciegas, sin rumbo y muy ofuscada.

W. Shakespeare decía que “hereje no es el que arde en la hoguera. Hereje es el que la enciende”. Con todo, tanto los grupos políticos como los lobbys de presión son responsables subsidiarios de las innumerables muertes de inocentes, verdugos que prenden la mecha de la indignidad y el libertinaje. Creo que cada individuo y la sociedad en su conjunto merecen un trato más justo y coherente, un soterramiento de ideologías descompuestas para reactivar al ser humano como centro y motor de cuanto tiene a su alcance y no ser la víctima de lo accesorio e intranscendente.

La forma más honesta de abordar la sexualidad humana consiste sin duda en dominar toda suerte de vicios en aras de descubrir nuestra autenticidad antropológica, la cual nos debe mover a buscar siempre y con anhelo la finalidad última de nuestros actos. La vida no es algo baladí, es un derecho inalienable que a su vez da consistencia a todo el universo.

LA CÁTEDRA DE BELÉN O EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

Como cada año por estas fechas, el Excelentísimo Ayuntamiento de Zaragoza, así como una multitud de municipios de nuestra Comunidad aragonesa, y también un gran número de entidades privadas e instituciones públicas de diversa índole, tienen a bien construir y exhibir el tradicional Belén, como algo indispensable y vital que da verdadero sentido a la Navidad. Por ello, vaya mi profundo agradecimiento porque cada vez se invierte más ilusión, énfasis y esmero en su puesta en escena. Además, existe un número heterogéneo de asociaciones dedicadas al montaje de belenes cuya creatividad y originalidad deja patente la laboriosidad de todo un lujo de detalles plasmados en estas verdaderas “urbes” navideñas.

Pero lo que apriorísticamente aflora como una vetusta tradición asumida serenamente por nuestra sociedad, atrae cada vez más la impávida amenaza de voces discrepantes que entonan cantos de paganismo, escepticismo e impiedad. Hay quienes opinan que con el dinero del erario público las Administraciones no deberían dilapidar sus fondos en proyectos de corte religioso o místico, pues constitucionalmente el Estado español se declara laico y por lo tanto carente de interés religioso. Pero esta aseveración, que evidentemente es equívoca, debe ser explicada.

A tal efecto, con base argumental somera pero insigne, la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, en el segundo considerando del preámbulo prescribe que “el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias”, y en el artículo 18 que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia” A mayor abundamiento, nuestra Constitución de 1978, en el artículo 16.3 dispone que “ ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.
Por consiguiente, no debemos confundir el término laicidad con la locución aconfesionalidad, pues el primero implica confinar a cualquier religión extramuros de la linde estatal, y por el contrario la aconfesionalidad manifiesta una neutralidad e imparcialidad política que paradójicamente obliga a los poderes públicos a colaborar con aquellas creencias que la ciudadanía libre practique. Así las cosas, es tangible que la fe Católica es copiosa en número de creyentes y que el provocativa conflicto entre lo laico y lo religioso no puede obstaculizar ni frustrar la tolerancia activa de una sociedad democrática, pues de lo contrario comportaría un ateísmo de Estado de signo marcadamente confesional proscrito en nuestra Carta Magna. John Locke, padre del liberalismo, sostuvo que una sociedad que desee preservar la libertad no puede darse el placer de tolerar el ateísmo, pues éste disuelve cualquier lazo social.
Pero hablemos ahora de ese Portal didáctico, pedagógico que es el muladar de Belén, ese que algunas personas optan por no mirar el lugar de donde proviene tan radiante luminosidad. Celebrar la Navidad no se puede reducir a recordar un efímero hecho histórico: el nacimiento del Niño Dios, pues es mucho más, es un espíritu universal y sublime, es el cielo bajado a la tierra. Como dijera G. K. Cherteston “ la Navidad que en S.XVII tuvo que ser rescatada de la tristeza, en el S.XX debe ser rescatada de la frivolidad”, y en el S.XXI también, agrego yo. La Navidad es un sonido coherente de notas: humildad, familia, sencillez, unidad, alegría, paz…La fe es el núcleo de una religión compuesta de cosas pequeñas, de tradiciones que avalan la Divinidad adormecida en un pesebre.
La razón humana se cree autosuficiente, la inteligencia se considera el centro del universo y nuestro orgullo egoísta toma protagonismo en un entorno profundamente materialista y consumista. Esto no es Navidad. La comodidad y la vida ociosa anida en nuestra vida como un huésped que perfora nuestra capacidad para vibrar ante lo llano y modesto. El amor propio es el descamino que no lleva a Belén. El Niño nacido entre pajas, por no haber tenido cobijo entre los hombres, nació entonces pero se hace todos los días el encontradizo en la oficina, en el supermercado, en la calle, en todas partes. La Navidad es una eclosión virtuosa sin parangón que nace intrínsecamente de lo propio, que ni la historia ni la filosofía son capaces de rememorar nacimiento alguno incurso en su anecdotario.
El ser humano es una pregunta abierta que busca y espera una respuesta, pues el corazón necesita caminar por sendas luminosas. Sin embargo, a veces, sucede que los prejuicios políticos e ideológicos, o de pura ignorancia, nos hacen temer de ese contagio espiritual que nuestras almas ansían, ya que con frecuencia se parecen a ese cobertizo sucio lleno de estiércol en el que al parecer no se tiene ni siquiera un lugar para Dios.
La Navidad es perenne, se conmemora en fecha fija pero su efecto se prolonga todo el año. En muchos de nuestros hogares también el Belén ocupará un lugar especial. San Agustín decía que “ Dios se hace hombre para que el hombre se haga Dios”. El gozo es el privilegio de los humildes, y quizá, por descuido, no nos preguntemos qué parte de la realidad se nos esfuma entre los dedos y preferimos mantener nuestras dudas y la incertidumbre en los pliegues de nuestro corazón.
Podemos pasar la vida siendo Cicerones, Augustos, Pilatos, Herodes, pastorcillos, sin plantearnos interrogantes comprometidos. No obstante, la intimidad divina anhela el silencio humano para compartirlo, y solo en silencio el ser humano está capacitado para no zafarse de las preguntas de Dios. Y en estos días, imbuidos en el ruido de las compras, de las fiestas bañadas en alcohol, de las comilonas pantagruélicas, nos podemos preguntar el porqué del musgo, de las bombillas, de los adornos del árbol, de la familiaridad con los personajes del Belén, esos que tienen nombre propio: Jesús, María y José. No dejemos que el estiércol del establo desplace la presencia de Dios.
La Navidad vuelve siempre, porque nunca se va, se queda en nuestra intimidad, ponderando la verdad.

LA FAMILIA, BIEN GRACIAS...¿O NO ?

Es incuestionable que hablar hoy de la familia es a todas luces establecer un debate espinoso acerca de lo que debería ser y, por desgracia en demasiadas ocasiones, no lo es. Con este título, una película de Pedro Masó realizada en 1979, cuyas antecesoras fueron “La Gran Familia” y la “Familia y uno más”, no se pretende evocar la nostalgia simplona de tiempos pretéritos, pero sí examinar y orientar de alguna forma el itinerario de la fascinante vida familiar. Lo cierto es que los datos estadísticos no son muy halagüeños ya que reflejan un volumen de rupturas y quiebras matrimoniales inexorablemente en alza.

La familia, esa institución tan valorada paradójicamente en nuestros días a pesar de lo que está cayendo, viene sufriendo últimamente una serie de agresiones que le han provocado heridas que precisan de un esfuerzo continuado para sanarlas. Lo que ahora denominan los libertinos “familia tradicional”, un matrimonio compuesto por ley natural por padre, made e hijos que comparten bajo un mismo techo su vida en común, es objeto frecuentemente de una desmesurada y ácida crítica destructiva así como de incongruentes ataques lesivos. Poco tiempo se destina a ella para ennoblecerla y excesivo en hundirla y socavarla.

Con la incipiente democracia vino la ley del divorcio en el año 1981, al parecer una ventana por donde entraban aires nuevos de libertad que, luctuosamente, en la última década se han producido por año alrededor de 150.000 disoluciones frente a unos 210.000 matrimonios. Pero la modernidad con su impronta innovadora y novedosa aún fue más osada y en el año 2005 se promulgó la ley del divorcio express, mediante la cual por unos 200 € y sin dar profundas explicaciones los matrimonios van y vienen cual vulgar uso de los pañuelos kleenes. Pero la progresía evolutiva de diseño, aquella que fomenta la moral de situación según convenga, todavía fue más lejos. Insólitamente introdujo una persuasiva y sugerente ideología de género cuyos objetivos son abolir el matrimonio animando a meras uniones más o menos sentimentales, neutralizar a la familia, menospreciar la maternidad y extender la sexualidad polimorfa.

De esta manera disponemos en este momento de una combinación diversa de familias, erróneamente denominadas así, a la sazón: padre y padre con hijos adoptados o propios de una ruptura anterior heterosexual pero que ahora su orientación es homosexual; madre y madre con hijos procedentes de padre –naturalmente- biológico fruto de una inseminación proveniente de bancos de esperma; padres y madres separados con hijos que conviven con otras parejas y con los hijos de estas, es decir, una amalgama grupuscular de personas que se alojan eventualmente en un mismo habitáculo por un tiempo incierto. Asimismo, el léxico también sufre el menosprecio del cambio: el matrimonio ha sido desplazado por la terminología progre de “relación en pareja”. La denominación “mi esposa” o “mi esposo” ahora se califica con el apelativo sutil y etéreo “mi pareja”, como si no existiera una relación voluntaria y felizmente obligada.

También es cierto que el hedonismo reinante, la falta de un compromiso responsable y la política gubernamental antinatalista y proclive al aborto que frecuenta nuestra coyuntura social, hacen flaco favor a lo que debería ser la familia. Con todo, en Aragón el número de hijos por mujer es del 1,45, y algunos técnicos comentan que cada hijo cuesta cerca de 300.000 € hasta que alcanzan la mayoría de edad. Esto es un mero ejemplo que refleja que algo se está haciendo mal en nuestra sociedad.

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche dijo que “mucho tienen que hacer los padres para compensar el hecho de tener hijos”, y el suizo Jean-Jacques Rousseau que “el hombre es dueño de su destino, pero los hijos están a merced de quienes les rodean”, aunque pienso sinceramente que en gran parte se equivocaron. El primero porque tener y educar hijos es la materialización del amor en estado puro y por sí misma una recompensa que no se agota. Y el segundo porque nadie puede asegurar su destino.

Sin embargo, los errores del progreso se pueden corregir a pesar de que las consecuencias que generan en ocasiones son irreversibles como la violencia de género, los abortos y cada vez más la quiebra matrimonial con extensión perniciosa a la estructura de la urdimbre social en que se sustenta.

Por el contrario, la familia no es un producto planificado al albur del Estado ni un ingenio ideológico que compete a los poderes públicos, si bien estos tienen la grave responsabilidad de propiciar las medidas oportunas y necesarias para el buen desarrollo de aquella. En sí misma, la familia es un bien jurídico objeto de protección con derechos y deberes que exige dedicación plena y una entrega desinteresada sin fecha de caducidad. Por ello el modelo infalible que otorga equilibrio y estabilidad personal y social es la familia compuesta por hombre, mujer e hijos, una prole tan prolija como el amor conyugal pueda dar de sí. Con este enfoque no es extraño que la postmodernidad haya usurpado este modelo para dar culto al ser autónomo, ególatra, profundamente sentimental e inmaduro, creando sus propio espacio normativo donde el relativismo impera con una preeminencia abusiva sobre cualquier sistema de valores. De ahí que se esté dando con frecuencia el efecto sustitución en las familias, es decir, no tener hijos para no obstaculizar la libertad propia o solamente tener uno pero que al mismo tiempo tenga de todo, lo más caro y a toda costa.

No perdamos de vista que el matrimonio es una verdadera vocación donde se aprende a diario el milagro del perdón, donde se cultiva la confianza, donde se educa a los hijos con el ejemplo, un lugar idóneo donde se fundamenta la unidad familiar que supera todo tipo de pruebas y dificultades. El amor es una decisión consciente de la voluntad, de ir hacia los otros y una demostración de la generosidad sin límite. La familia no es un caterva tribal de miembros que salen y entran de casa como si de una fonda se tratase, un modo impersonal e indefinido de vivir. Es la primera forma de comunidad, el eje axial de la sociedad donde se debe educar en el ser y no en el tener de una manera solidaria e integradora, la escuela de amor, de formación moral, cultural y espiritual, es en definitiva el lugar, o mejor dicho el hogar, para la justa y futura actuación social. La educación familiar sienta las bases del desarrollo de los hijos y les marca una senda cardinal y elemental en sus vidas.

En fin, en manos de los modeladores culturales, políticos, sociales, filosóficos, educadores y científicos está la labor de orientar a la familia hacia su caprichosa banalización, o acomodarla hacia la coherencia y plenitud de un gran proyecto humano y trascendente. Que la excepción a la ruptura matrimonial por causas evidentes, objetivas y sensibles no sea la norma general que corrompa a la sociedad en su conjunto.

En estos momentos de oleaje ético y moral, recordemos las palabras de Juan Pablo II: “la familia está llamada a ser templo, o sea, casa de oración: una oración sencilla, llena de esfuerzo y ternura. Una oración que se hace vida, para que toda la vida se convierta en oración”.

Estando en nuestra presencia todavía la Navidad, tengamos presente a la Familia de Nazaret, asumiendo el compromiso de avanzar amparándonos en la verdad.

Tuesday, November 16, 2010

CIENCIA Y CONCIENCIA

Teruel, evidentemente además de existir, es noticia porque un niño turolense ha sido el primero del mundo en ser concebido mediante un nuevo método de fecundación in vitro por medio del denominado “Embryoscope”, un incubador que mejora la selección de embriones humanos facilitando la posterior implantación en el útero materno. Este acontecimiento, que aparentemente abre expectativas de nuevos embarazos colmando de fruición los deseos incontenibles de los padres, se erige como un logro científico en la aplicación de una tecnología avanzada, que por el contrario, no esta exenta de reproches ni de un análisis crítico.

Si bien es verdad que desde el año 1988 nuestro ordenamiento jurídico avala un amplio desarrollo de técnicas de reproducción asistida amparadas por la garante meticulosidad de un seductor elenco normativo, también podemos afirmar que el fundamento y la práctica del método en cuestión comporta un choque frontal con principios éticos y morales.
Para quienes piensen que tanto la lex artis de la medicina como la función reguladora que ostenta el Poder Legislativo ante esta materia sirven a sus fines con independencia y exclusión a las esferas de la moralidad y del recto proceder, obedeciendo más bien a posturas asépticamente utilitaristas, caen irremediablemente en un craso error.

Cuando se planifica el nacimiento de un bebé concibiéndolo en un laboratorio, dentro de un tubo de ensayo, se debe efectuar una criba embrionaria que comporta eliminar y excluir aquellos embriones “inservibles”, esos que nunca serán protagonistas más que de una destrucción indiferente y olvidada, esos que nunca se retratarán en una fotografía ni encabezarán titulares de noticias. Con todo, cuando se habla de embriones humanos no nos referimos a un cúmulo de células biológicas vivas sin más, el embrión es una auténtica vida humana incipiente por la que todos los mortales hemos pasado antes de ser ingenieros, periodistas, psicólogos, abogados, maestros, amas de casa, empleados de oficina, pensadores, políticos, catedráticos, o quien sabe qué.

Una vez más debemos decir claramente y sin enjuagues que las apariencias engañan. Lo que está en juego es algo más que la satisfacción de un deseo irreprimible, el de ser padres que, aun siendo un deseo legítimo y loable, no puede en ningún caso faltar a la dignidad humana y mucho menos conculcar derechos inalienables como es el de la vida. La técnica de la reproducción asistida es radicalmente incompatible por “fabricar” personas con una vis reduccionista y cosificadora, al considerar a los embriones productos de intercambio mercantil. Por ello se comete una gran injusticia cuando a un ser humano se le trata como a un objeto ya que el atributo de la dignidad se asienta en el acto de la procreación mediante la entrega mutua y total de los esposos y no mediante una explotación industrial manufacturada.

Así las cosas, el embrión humano, observado desde la avanzada tecnología actual que se aplica en el campo biológico y ginecológico, es sencillamente un ser vivo diverso a otro de su especie, pero con idénticos derechos que le son inherentes por el mero hecho de ser humano, pues el embrión es considerado el primer estadio de esa maravillosa constitución humana. De esta forma, cualquier defensa de los derechos humanos políticos, económicos y sociales sería errática si no se incluye la rigurosa defensa del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Y para ello hemos de desterrar el diálogo pérfido lleno de entelequias acerca de lo que es el pre-embrión, si ya es persona a o no, si es puro compuesto biológico, etc..., pues este discurso rancio y vacuo solamente nos transportaría a promover la indiferencia e insolidaridad hacia los más débiles, los silentes embriones que nunca ven la luz por no haber tenido la suerte de ser seleccionados por la mano distraída del científico de turno.

Tan solo resta comentar que el ser humano no es una función variable y relativa de la sociedad, del Estado, o de las ideologías e intereses de los particulares, y por ello no puede ser objeto de experimentos que desnaturalizan la esencia íntima y propia de su ser, de su fin y de su destino. A tal efecto cuando el Derecho Constitucional y el Poder Legislativo no tienen en cuenta la moralidad de la ley objetivamente considerada, las primeras víctimas que afloran son la justicia y la equidad, dos factores que ceden a la cultura de los deseos en detrimento de la cultura de los derechos.

Martín Luther King, en La fuerza de amar dijo: “la moralidad no puede ser legislada; sin embargo, el comportamiento puede ser regulado. Los decretos judiciales no pueden cambiar el alma; sin embargo pueden sujetar al desalmado”.

Cuando el hombre programa la vida sin ser él el autor de la vida, acaecen efímeras apariencias tecnológicamente exitosas que a su vez encubren solapadas atrocidades que traen como causa consecuencias graves. Deberíamos preguntarnos si la ciencia busca el ensayo indiscriminado y la creación humana como dominio y ostentación de poder o realmente su actividad se orienta a la consecución del bienestar social buscando la verdad.
No olvidemos que el ser humano tiene un destino que la ciencia no puede obviar ni obstaculizar, pues tal como proclama el Génesis; “ come si quieres del fruto de todos los árboles del paraíso, mas del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comas: porque en cualquier día que comieres de él, irremediablemente morirás...” (Gén. II,17)

Para terminar, podemos observar esta máxima del político checo Václav Havel: “la tragedia del hombre moderno no radica en el hecho de que desconoce cada vez más el sentido de su vida, sino en que le preocupa cada vez menos”.

Y para concluir advirtamos esta reflexión: ¿ Es el embrión humano objeto de tráfico mercantil o realmente se constituye como un sujeto de derechos ?


Vicente Franco Gil.

Wednesday, January 07, 2009

¿REPÚBLICA O MONARQUÍA?.


En un sistema de monarquía parlamentaria, como es el de España, el Rey no manda, únicamente representa y no ostenta responsabilidad alguna. Sus actos deben estar siempre refrendados por miembros del Ejecutivo. El Ejército interviene por acción política y no por la supremacía del Monarca. Será pues singularmente el talante personal del soberano el que incida con mayor o menor intensidad en el dinamismo social. El poder se concentra en el Gobierno central y en el Parlamento. La Constitución española preside el comportamiento político adecuándolo a aquella. Delinquir, quemando imágenes del Rey, no es la vía para revisar o reformar. De otra manera, observando el artículo 168 de nuestra Constitución, es factible, legítimo y legal suprimir la Monarquía e instaurar un régimen diverso, a la sazón, la República.

Pensemos que la soberanía nacional reside en el pueblo, quien es representado por las Cortes Generales. Deliberar forma parte de la libertad humana, y la historia está llena de cambios. Recordemos que el régimen republicano en sí no destila color político alguno, pues la II República era de izquierdas, aunque al mismo tiempo, la Falange Española y de las JONS proclamaba una República Sindical Nacionalista. Ante esta dicotomía, juzguen ustedes mismos.

LA Z DE ZP.


A tenor del video-promoción del presidente ZP, caprichosamente publicitario, como buen “zapatero” remendón sabe ocultar bajo el brillo del betún la deplorable situación que padece la sociedad española. En su plástica representación omitió palabras tales como Chávez (una filial amistad); zopenco, pues la cerrilidad de su proyecto educativo hace de España un país a la cabeza del fracaso escolar; falaz, por la embaucadora política territorial que acarreara inexorablemente la quiebra del Estado español; o zoquete, término que según el diccionario de la RAE en su séptima acepción significa cargo público.

De prolongar el mando del ejecutivo central, la libertad y la pluralidad, que ya están bastante descompuestas, se evaporarán deliberadamente pues ninguna exhibe su imperiosa z. Con este extemporáneo lapso zapateril que explota el más genuino estrato marxista, aquel que por su anacronía cayó con el muro de Berlín, ha emergido una nueva escuela anclada en el sectarismo y la intransigencia. Espero que en breve concluya esta dictadura de la frívola trivialidad, que a pesar de no escribirse con z, habita en el ideario socialista asaltando dolosamente la intimidad de los ciudadanos.

LA FAMILIA, PRODIGIO DE AMOR, ES BRUTALMENTE AGREDIDA POR EL PODER.


Es cierto que la familia, y por ende la persona como ser individual, esta siendo pasto del poder absolutista que está en manos de un delirante elenco de políticos ávidos de controlar hasta el más mínimo de los movimientos del ser humano. Es cierto que los azotes hacia las presas fáciles de devorar, a saber, los más indefensos, los nasciturus y todos aquellos que no se pueden valer por sí mismos, son cada vez más intensos. Cierto es también que la moral de situación al albur de los gobiernos desalmados es una siembra eficaz para los torticeros efectos que quieren producir.

Mi familia sufre hoy en día ataques, como no. Nuestra hija que cursa 3º de la ESO, y que es objetora de la EpC, está siendo bloqueada a pesar de tener un auto judicial que le exime, de momento, de cursar dicha asignatura, pues la Administración no ha comunicado nada al colegio, ni el colegio mueve ficha a nuestro favor aduciendo que tiene que recibir instrucciones de la predicha Administración.


Así las cosas, estamos alegres, pues sabemos que obramos consecuentemente no ya con respecto a la objeción, que no deja de ser un mero ejemplo ilustrativo lejano de cualquier protagonismo, sino que intentamos que nuestra vida en familia sea un remanso de paz y de bien. Contra las criticas procuramos desagraviar, perdonar y siempre que es posible sonreír. No nos tiembla la mano a ningún miembro de nuestra familia cuando hay que defender a la Iglesia, a la vida, el sacrificio, el no a la promiscuidad, o cuando denunciamos alguna violación de derechos fundamentales. Lo hacemos sin exasperaciones, con argumentos, sin rencor. Nos contamos al rededor de la mesa los acontecimientos que nos han sucedido a lo largo del día, comentándolos, valorándolos, en definitiva sacando moralejas o corrigiendo aspectos o puliendo defectos. Y de esta forma reina la paz y la armonía en nuestro hogar, una familia que no está exenta de dificultades y contratiempos, pero que sabemos superar los obstáculos por medio del dialogo, la comprensión y el amor.


Y son precisamente estas cosas tan "normales" y esenciales para vivir en sociedad lo que de alguna manera origina pequeñas o grandes envidias en nuestro entorno, en nuestra comunidad. Por suerte, conocemos muchas familias que al igual que la nuestra, actúan de un modo similar, con la idiosincrasia que caracteriza la peculiaridad de cada uno. Y eso nos hace sentirnos bien, e incluso muy bien. Cuando las cosas se ponen algo peor, cuando arrecia el temporal, siempre esta en nuestros labios una oración, una jaculatoria, una elevación de nuestros ojos hacia el cielo, y al instante nos viene la paz, una paz que huele a bendición.



Al fin y al cabo, esta intromisión del Estado en la privacidad de las familias, de las personas, es la eterna lucha del bien contra el mal, la brutalidad de Caín contra la honestidad bondadosa de su hermano Abel.



Pero no debemos decaer, que no nos abata la tristeza, pues al final de nuestro camino está la luz, brillante, esplendorosa, sin mancha, el descanso del guerrero, la recompensa a tanto dolor llevado eso si con garbo y reciedumbre.



Como bien comenta frid, en la fortaleza esta la clave, en la firmeza, en estar por encima de habladurías y de respetos humanos. El mejor ejemplo la transparencia, ser cercanos, sonreír, tender manos a quienes quizá por ignorancia nunca les enseñaron a amar, por eso el dolor les hace esclavos de la maldad. Todo es para bien, nada se pierde. Familias no os rindáis. Padres escuchar a vuestros hijos, educarlos en virtudes y valores. Hijos obedecer a vuestros padres, y si por error yerran, con bondad hacerles recapacitar. Recordar que el mejor testimonio que puede otorgar una familia bien trabada y unida es amarse sin mesura, pasando por alto unas cosas y sujetando otras, y así el mal no prevalecerá sobre el bien nunca jamás.

JUDICATURA POLITIZADA.


La justicia se representa, y así lo quiero creer todavía, ciega y portando en su mano una balanza que indican, por un lado, neutralidad, y por otro, la inclinación hacia lo ecuánime y equitativo. Todos estamos bajo el imperio de la ley sin que por ello ésta se interprete según convenga a la coyuntura política del momento. Si el triunfo de la democracia frente al absolutismo despótico fue la separación de poderes, dejemos que la Justicia sea un pilar troncal de aquel sistema sin que jueces y magistrados ejerzan según su afinidad política.



Por tanto la objetividad e imparcialidad del Consejo General del Poder Judicial no deben estar politizadas, ni que por ello sus miembros sean elegidos por su comunión política, pues de ser así, el debilitamiento democrático de las sociedades avanzadas progresaría sin freno. Con Maquiavelo murió afortunadamente el ansia del poder más absoluto y dominante.

Sunday, January 04, 2009

: ESPAÑA, ¿PATOLÓGICAMENTE ENFERMA, O DELIBERADAMENTE SECTARIA?



Un informe de la OCDE destaca que el fracaso escolar que se advierte en España es alarmante a la vez que insólito en el entorno europeo. Las buenas intenciones y la buena voluntad no sirven si no se parte de un buen diagnostico de la situación para poder afrontar una realidad que se codea con el peligro. Aunque no sea políticamente correcto decirlo, la familia es el mejor ingrediente del capital social que contribuye a la optimización en materia de educación, pues incorpora un sistema de valores, se genera confianza mutua y sus miembros se vinculan con un elenco de obligaciones que conducentes en definitiva a una plausible socialización.


En un ambiente desestructurado donde priman los divorcios y las separaciones matrimoniales, donde el individualismo alcanza cotas elevadas, donde el hedonismo destaca por encima del sacrificio y el esfuerzo, y en donde la autoridad da paso a la desvinculación, es lógico que fracase la educación por parte de los padres y por parte de las administraciones públicas. Las escuelas y las familias deben abanderar un ideario de compromiso que fortalezca el ejercicio de la responsabilidad, permitiendo construir una conciencia cívica acorde para afrontar sin riesgo los retos de la vida, y poder así erradicar de raíz la grave dolencia que produce la desilusión y el engaño en la juventud.

DECISIÓN EJEMPLAR.


En la República de Uruguay, su presidente D. Tabaré Vázquez, ha vetado un proyecto de ley el cual pretendía despenalizar el aborto y con ello legalizarlo. Es una medida ejemplar viniendo si cabe de un representante socialista, pero sin duda anclado en una moral bien definida que informa, a todas luces, su integridad, su responsabilidad, su sentido común y su forma de actuar. Tras esta decisión es notorio que está recibiendo un aluvión de presiones internas y externas para que cambie su opinión y con ello llegue a buen fin la pretendida masacre de inocentes. Creo que en nuestro país, en el entorno europeo y en el círculo de todas las sociedades avanzadas y desarrolladas deberían tomar buena nota y no dejarse arrastrar por prejuicios deleznables y por demagogias engañosas. El respeto y la defensa de la vida es un hecho natural y por ende prescrito en Convenios Internacionales, en la Declaración de Derechos Humanos y en las legislaciones constitucionales de la mayoría de las naciones cuyo régimen político se instala en sistemas democráticos.


Esta claro que el verdadero grado de civilización de una sociedad se mide por el amparo de los más necesitados, y en este caso, la de los seres humanos gestantes con ADN específico y distinto al de sus madres que lo son por derecho propio. La protección de la maternidad, la regulación de la objeción de conciencia de los profesionales de la salud y la configuración del estatuto del embrión serían sin duda avances de la medicina hipocrática y no de la tiranía de comunidades relativistas provistas de una visión humana materialista y discriminadora. Aboguemos por la mujer desamparada, por un patrocinio solidario y por la salvaguardia de los sectores de población más inermes.

LA UNIVERSALIDAD DE LOS SÍMBOLOS COMO DERECHO SUBJETIVO CON IDENTIDAD PROPIA.


La propia Constitución del 78 cuya principal característica fue el consenso, prescribe con meridiana claridad la libertad ideológica y la de culto. Las escuelas públicas, a pesar de depender de la Administración, no por ello ostentan el rango de institución pública, sino que son meramente instrumentos al servicio de la educación. Si la justicia hila tan fino, al final los ciudadanos llegaremos por reducción al absurdo a no poder manifestar nuestras creencias y nuestra fe. Una cosa es la neutralidad política que deviene de la propia aconfesionalidad del Estado, y otra muy distinta es encauzar la coyuntura social hacia el laicismo, porque de ser así, el mismo Estado exhibiría la titularidad de una “confesión” en vez de convivir con todas ellas.
Así las cosas, y en aplicación de esa lógica que distorsiona el verdadero sentido que anida en el espíritu de la comentada Constitución, en las vías públicas tampoco podría haber Iglesias, ni conventos, ni calles de personas pertenecientes al Islam, ni velos que tapen cabezas en los aulas, etc…Es ridículo pensar que un crucifijo colocado encima de una pizarra pueda llegar a lesionar derechos y mucho menos menoscabar la ecuánime y escrupulosa rectitud del gobierno de la nación referida a asuntos tan cotidianos como la religiosidad.

La propia Declaración de los Derechos Humanos y un nutrido elenco de normativa ad hoc, hacen prueba de la libertad de creer o no y la de manifestar públicamente la fe que uno profesa. Es inaudito abogar por relegar a la esfera de la privacidad algo que es consustancial e inmanente con las personas como es la vis espiritual que conforma la estructura humana. Por ello, el rencor, el odio, el fanatismo exacerbado, nunca pueden ser puentes de armonía que compatibilicen las diversas culturas existentes. Recordemos además que el Estado esta obligado
constitucionalmente a procurar y colaborar con las confesiones que legalmente estén inscritas en el pertinente Registro y remover los obstáculos que impidan el desarrollo efectivo de los derechos de los ciudadanos.

A tal tenor, solamente resta concluir que siendo España un país mayoritariamente católico, prescindiendo de su práctica o no, es inusitado y absurdo que una fundamentación jurídica avale la extravagante retirada de un símbolo que debería hacer recapacitar a más de uno y una acerca de su existencia.

CONVIVIR, LA RAZÓN DER SER.


Cuando el Derecho no busca lo justo y equitativo, se quiebra fragmentando la sociedad a la que regula. Cuando el progreso se basa en destrucción, muerte, trituración de seres humanos en el seno materno, la sociedad no progresa, sencillamente se aboca al caos. Cuando el materialismo informa a los legisladores, hombres de barro como los demás, de que el conformismo acomodaticio es quien prescribe el Derecho positivo en detrimento de los derechos subjetivos inherentes a las personas, es cuando todo se corrompe. Efectivamente, la dignidad humana se cifra en el apoyo incondicional hacia aquellos que por diversos motivos adolecen de salud o circunstancia concreta. Estar codo con codo es realmente la valía del ser humano, y no el rechazo fácil que discrimina.
La selección de la raza ya se fraguó con el nazismo, y los horrores del pasado aún perduran en el presente. Por muy sofisticados que sean los medios, por muy legítimas que sean las leyes, por mucho maquillaje lingüístico que se extienda en las palabras, siempre subyacerá en la coyuntura social el delirio errático de la clase política que diseña y aplica la normativa de la "muerte".
Yo no estoy a favor de la eutanasia, ni del aborto, ni de la muerte deliberada y programada. Prefiero una sociedad de con-vivientes y no de muertos prematuros. Ningún mortal tenemos la competencia moral ni la capacidad suficiente para decidir sobre la vida de nuestros semejantes. Acabar con la barbarie es progresar. Alimentar el sentido común es avanzar. Compartir nuestros destinos con los "diferentes" es amar. Apostar por la vida en todas sus facetas es sin duda el mejor aval para el desarrollo social e individual.

COACCIÓN SIN CUARTEL A LA CIUDADANÍA


La sonrisa fácil de Zapatero encierra un regusto rencoroso propio de mentes retorcidas, dañinas y enfermas. La usurpación gubernamental del papel natural y legal que ostentan los padres, va alcanzando cotas de avenencia disoluta. Pongámosle freno.


Ya existen textos llenos de un cuidadoso contenido cuyo destino es impartir la denigrante asignatura de la Educación para la Ciudadanía. El Gobierno central ha elaborado sagazmente su propia moral, tan particular como arbitraria, una moral de situación circunstancial y provocativa.


Al parecer a Zapatero se le olvida que quines instruyen a los hijos en la formación de la conciencia son sus padres y no un Gobierno efímero que actúa como un vulgar trasgresor de la constitucionalidad vigente. Si la asignatura de Religión ha sido claramente relegada del sistema educativo por no ser ni evaluable ni curricular, ¿cómo se entiende que ahora se imponga la Educación para la Ciudadanía como asignatura obligatoria?


Es claro que a este nuevo socialismo sintético, pútrido u estéril le gusta gobernar más allá de la gestión política al más puro estilo de las ex repúblicas soviéticas, subyugando alevosamente la libertad del ciudadano.


Y es que con esto de ser presidente por accidente a lo mejor Zapatero, o en su caso sus iletrados asesores personales, aún no se han enterado que el “muro de Berlín” ya cayó, fruto de su insostenibilidad, y que por tanto, el terrorismo ideológico de Estado no está hecho para las democracias modernas, pues de lo contrario, el poder se tornaría absolutista y, esa etapa histórica, en buena hora ya pasó.

Que no nos distorsione ni un segundo más ZP la realidad circundante con pasquines quiméricamente económicos, y que se dedique a fomentar la verdadera libertad basada en los principios rectores que informan a la Constitución, alejándose de la normatividad exhaustivamente positiva de la vida privada , en aras de promocionar la convivencia efectiva entre la diversidad del tejido social.

3x1 GENITAL


La nueva campaña aragonesa de 3 preservativos por 1 euro, para evitar embarazos no deseados y contagios no queridos entre adolescentes, es un nuevo error publicitario. A pesar de los frívolos intentos para disminuir los cuantiosos y lamentables abortos producidos en nuestra Comunidad, la realidad demuestra su brutal aumento. Quizá quienes estudian y promueven estas ideas no se fijan en que así únicamente se fomenta la promiscuidad, trayendo como causa esa atroz estadística.
Educar a la juventud en la sexualidad no equivale a activar la cópula intensiva y genitalmente; más bien consiste en observar su orientación responsable a la procreación en un entorno adecuado. Por ello, en vez del 3x1 pensemos en un 2 en 1, es decir, hombre y mujer complementados conyugalmente, donde la sexualidad es fruto de un amor abierto a la vida sin que ello ocasione riesgo alguno.

¿CULPABLES DE QUÉ ?.


el umbral de consumo de agua permitido por persona / día. Asimismo sucede con la electricidad cuando el recibo se dispara bimestralmente. Hasta aquí, a priori, nada sorprendente. Lo asombroso deviene cuando descubrimos que quien me comenta esto es miembro de una familia numerosa, el padre de varios hijos, el esposo de una adorable mujer. La pregunta que me asalta y me intranquiliza es, ¿qué falta cometen estas familias con relación al consumo de agua y electricidad?, ¿quizá sea delito tener hijos sin coacciones externas y con responsabilidad?.

Hasta ahora ser familia numerosa no es objeto de transgresión normativa, reglamentaria, ni legal como para sancionar ese natural y elevado contador de luz, de gas, de agua, etc... que permite el desenvolvimiento coherente de estas familias¿ Qué deberían hacer para no ser castigados tan drásticamente?, ¿ quizá ir más sucios gastando menos agua?, o ¿ lavar menos ropa y llevarla más veces puesta?, o ¿ tener menos hijos en contra de sus voluntad ?, o...

Es injusto que estas familias numerosas que tanto bien reportan a la sociedad no reciban las ayudas necesarias y suficientes por parte de las Administraciones Públicas que se declaran democráticas y no discriminatorias, para que puedan llevar una vida digna y ordenada ceñida a la coyuntura social. Mucho hablar los políticos ( de diversos colores) de políticas sociales pero aún no tocan “pelo” aquellas familias que con desinterés y heroísmo hacen de su convivencia numerosa el núcleo vital de su existencia.

Y créanme, la solución no es el ostracismo, la relegación, ni la coacción a la plena libertad. Mientras las políticas familiares no estén bien forjadas no se podrá hablar de una verdadera redistribución económica que encumbre el valor constitucional de la igualdad. Tampoco se podrá decir que los pilares que sustentan a una nación están bien cimentados si no se protege a la familia y por excelencia a la numerosa.

Sunday, February 10, 2008

LA LEY DE DEPENDENCIA: UN RETO OBSTRUIDO


Al comienzo del milenio, los gobiernos centrales establecieron los ejes que fomentan la actuación sobre la discapacidad. En la anterior legislatura, con la ley 51/2003, de 2 de diciembre, de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad, se vislumbró la sensibilidad gubernamental ordenando a los poderes públicos la prestación especializada que requieren las personas con discapacidad y el amparo para el disfrute de sus derechos. Esta ley contempla un elenco de medidas de acción positiva alimentadas por los principios de universalidad, transversalidad y diseño para todos, un cardinal progreso en materia de discapacidad por compeler a las Administraciones Públicas a garantizar y promover el derecho efectivo a la igualdad.


La vigente legislatura trajo como causa el reto de atender las necesidades de aquellas personas que por encontrarse en especial situación de vulnerabilidad, requiriesen apoyos para desarrollar las actividades esenciales de la vida diaria. De esta forma nació la ley 39/2006, de 14 de diciembre, de promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de Dependencia. Este hecho ha supuesto poner en marcha un sistema “ex novo” de Atención de la Dependencia (SAAD), como un innovador instrumento rector de los servicios sociales de nuestro país, el cual crea un derecho subjetivo cuyo núcleo medular es sustentado por los principios de universalidad, equidad y accesibilidad, hoy en día de ambigua aplicación. Esta ley que apriorísticamente supone la salvaguardia de los derechos de las personas dependientes, no está alcanzando las cotas de satisfacción que aquella prometía, antes bien esta “novedad” solamente representa una asistencia tímida, difusa y quebradiza, cuyos trámites burocráticos impersonales obstaculizan y frenan una demandada atención más directa.


El contenido de la ley, generalista y evanescente, establece una tabla de funciones atribuidas a las Comunidades Autónomas. Frente a esta coyuntura, en Aragón, la Consejería de Servicios Sociales y Familia a través de la Dirección General de Atención a la Dependencia, ostentan la activación de los mecanismos oportunos para implementar la ley, cuya normativa competencial de desarrollo es minimalista, circunstancial y de mero trámite; el teléfono de atención a la dependencia desorienta tanto a familiares como a profesionales; los equipos de evaluación no están constituidos ni formados con criterios de calidad, y se intuye una falta de voluntad política y administrativa por parte de la Consejería competente en la materia para efectuar lo que ya el año pasado se preconizaba. El régimen jurídico y las condiciones de actuación de los centros privados concertados que la ley de la dependencia confiere a las Comunidades Autónomas, en Aragón no está ni constituido ni redactadas a pesar de que se afirma la privatización de los servicios para la atención a las personas dependientes, lo que puede ocasionar un clientelismo político vinculado al tercer sector y a la empresa privada, enturbiando con ello la transparencia de las actuaciones institucionales y estimulando la quiebra del sistema público asistencial. La ley es seductora por su contenido y ambiciosa por sus expectativas, pero la financiación de los servicios y prestaciones puede generar desequilibrios entre Comunidades por la aplicación de los diferentes niveles de protección del Sistema, concretamente el adicional.


Con todo, el cuarto pilar del Estado de bienestar puede declinar en un cimiento institucionalmente carcomido desde su base, provocando la indefensión y menoscabo del usuario al vulnerar sus derechos por el cúmulo de negligencias y errores de la Consejería de Servicios Sociales y Familia. Esperemos que la insolvencia de ésta para dirigir la nave de la dependencia no deje a la ley en una desnuda declaración de intenciones que, lejos de proporcionar seguridad al ciudadano, fomente únicamente el rédito personal de los responsables autonómicos.






QUE NO QUEPA DUDA.


Aplicar la legalidad o ceñirse a ella, no tiene por qué acrisolar continuamente la rectitud de conciencia de los ciudadanos. Que el vigente Código Penal no sancione tres supuestos de aborto, no implica que se obre bien cuando se materializan. Si a esto le agregamos que existen supuestos que se brindan a ser un “coladero” por donde se desliza la muerte indiscriminada de seres humanos, es claro que algo extraño, antinatural y peligroso acaece en nuestra sociedad.


Quizá no hayamos reparado aún en que abortar es algo más que frustrar un proceso, ya que supone siempre segar vidas humanas, matar a un igual, destruir en definitiva un futuro del que nadie es dueño, pues la vida ni es un bien patrimonial ni mercancía con la que se negocia. Que no quepa duda, abortar, a pesar de ser parcialmente legal, no contribuye al desarrollo digno de la humanidad, antes bien la eclipsa.

CAROD ROVIRA PROYECTA COARTAR A LAS CONFESIONES RELIGIOSAS MEDIANTE EL “DECRETISMO”.


En un acto doloso e intencionado, el vicepresidente de la Generalidad Catalana reta a los cultos religiosos limitándolos a la concesión de unas licencias municipales tan arbitrarias como ilegales. El pasado día 6 de febrero el parlamento catalán accedió a la elaboración del proyecto de ley de centros de culto religioso, pasando por encima de las enmiendas presentadas por CiU y el PP.


Volvemos a la sempiterna persecución de las religiones, especialmente de la católica que es la mayormente practicada en España. Lo curioso en este caso es que estando en un régimen democrático, estas iniciativas sean permitidas e incluso fomentadas. Desde la Generalidad Catalana no existe acatamiento a la Constitución, respeto a las instituciones ni sumisión a la libertad en su estado más puro.

Esta vez, con total osadía y desprecio, Carod Rovira pretende controlar la apertura o cierre de los centros de culto religiosos regulando dicha actuación mediante ley. Indudablemente este hecho es una aberración, más por el embaucador órdago del envite, que por la prosperidad de la norma, pues esta no va a ser de aplicación por varios motivos.
En primer lugar se pretende incluir en su articulado la reserva de suelo urbanístico en todos los planes de ordenación para la creación de centros de culto siempre que cumplan con la posterior reglamentación que impulse la artera ley, siendo la competencia exclusiva del suelo de las administraciones locales y no de las autonómicas.
En segundo término, el desarrollo de los derechos y libertades fundamentales establecidos en la Constitución, como es la libertad religiosa y de culto (art.16 de la C.E) se amplían a través de leyes orgánicas (art.81 de la CE) cuya aprobación, modificación o derogación exigirá la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados en una votación final sobre el conjunto del proyecto, ya que no se reserva al rango de ley ordinaria como estima la Generalidad Catalana.
Asimismo, el art.10.2 de la Constitución prescribe que “ las normas relativas a los derechos fundamentales y libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales...” . Pues bien el art.18 de la mencionada Declaración expresa que “toda persona tiene derecho a la libertad...de religión...así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. A este tenor, la injerencia legislativa de los parlamentarios catalanes que rodean la iniciativa de Carod Rovira es notoria y manifiesta y por ello incongruente, desatinada y vilmente intencionada.

Pero aún hay más. La ley orgánica 7/1980, de 5 de julio, de la libertad religiosa, proclama en su art. 2.2 que “comprende el derecho de las Iglesias, Confesiones y Comunidades religiosas a establecer lugares de culto o de reunión con fines religiosos, a designar y formar a sus ministros, a divulgar y propagar su propio credo, y a mantener relaciones con sus propias organizaciones o con otras confesiones religiosas, sean en territorio nacional o en el extranjero”. La redacción e interpretación de estas palabras no precisan de comentarios y sí que requieren horas de meditación por parte de los intransigentes republicanos catalanes. Además la reseñada ley orgánica en su art.6.1 afirma que “ las Iglesias, Confesiones y Comunidades religiosas inscritas tendrán PLENA AUTONOMÍA y podrán establecer sus propias normas de organización, régimen interno y régimen de su personal”.

Con todo, el proyecto de ley catalán no respeta la jurisprudencia vigente del T. Constitucional y del T. supremo , pues no es novedoso que se intente controlar la actividad religiosa por la vía de licencias. A tal respecto, la jurisprudencia que no respeta es la siguiente: STS de 18 de junio de 1992. STS de 24 de junio de 1988. STC 15/1982, de 23 de abril STC 19/1985, de 3 de febrero.

Y para concluir, que sepan todos los ciudadanos, los lectores de este medio de comunicación y el parlamento autonómico catalán que, en el supuesto de que se llegase hasta el final y la norma legal se publicara en el Boletín, en virtud del art. 62.1 ( nulidad de pleno derecho) de la ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, modificada por la ley 4/1999, de 13 de enero, se podrá interponer un recuso de inconstitucionalidad según contempla el art. 162.1.a) de la C.E.

En fin, vientos fuertes soplan en contra de la Iglesia fruto de las intransigencias de quienes se precian en confeccionar nuevos y advenedizos derechos para los españoles pero sin contar con ellos, unos derechos totalitarios de fuerte sesgo materialista que anegan la esencia de la libertad.

Monday, January 15, 2007

El tragaluz: Manifestación por la paz, contra el terrorismo, y...¿por la libertad?


La idiosincrasia española sigue poniendo de manifiesto la bicolor diferencia que existe entre la razón y la superficialidad. Lejos de relegar la opacidad en la información, el PSOE y las izquierdas tienen como único fin devorar al PP, ¿con el dialogo o con la tolerancia?


La manifestación de las 18:00 horas del pasado sábado tiene varias lecturas y ninguna buena. Centrándonos en los hechos de la capital de España, en primer lugar se ve con mayor claridad como el socialismo imperante quiere privar la libertad de expresión en nuestro país, que dicho sea de paso, a la libertad ya la están prostituyendo, ultrajando y vendiendo a bajo precio. En segundo lugar se denota la orientación política que se respiraba entre el menudo tumulto de gente que jaleaba en las calles. Lejos queda el poder de convocatoria que convocó a miles de españoles gritando justicia en el año 1997 cuando asesinaron a nuestro querido Miguel Ángel Blanco. Y en tercer lugar, no fue una manifestación realmente contra ETA, sino un motivo de apoyo al presidente por accidente Zapatero que ni siquiera apareció, más por poca vergüenza que por evitar alborotos.

Fue incomprensible e indignante advertir los insultos contra Mariano Rajoy y en general contra el PP, contra la AVT y agredir a los reporteros del canal de televisión Telemadrid. Estos hechos muestran la evidencia de la manipulación de la facción socialista en aras de hacer olvidar el atentado del 30 D y dar tiempo a ZP a que se recupere, pues parece ser que el aturdimiento de la explosión le ha anulado la capacidad de reacción. No olvidemos tampoco la cantidad de banderas republicanas que asomaban, no sabemos bien porque, ondeando a lo largo de la manifestación, y las pocas que se divisaban de nuestra patria enseña nacional.

Tras catorce días del atentado se da a conocer la composición del explosivo. El ministro Caldera encabeza la manifestación pero hasta el momento ha permanecido “missing”, a la fuerza o no, mientras ZP todavía no ha comparecido en el hemiciclo, y ante las cámaras solamente lo hizo en forma de telegrama, con ambigüedad y fugazmente.

En este país de locos, donde el que se bate el cobre por las libertades y apuesta por la justicia, el deber y la decencia, es gato escaldado por una muchedumbre aleccionada y bien orquestada por una raquítica política de trasnochados que al compás de los bufones actorcillos de siempre maniobran con astucia al grueso de las masas, no merece otra respuesta que la severidad del palo duro y la rigurosidad de la mano dura. Pero no. La democracia exige aguantar salivazos, embestidas y falsedades. ¿Dónde se encontraban los Bardem, Federico Luppi, José Coronado, Cayetana Guillén y Sancho Gracia entre otros el día después del atentado? Si la culpa del 11-M en el 2004 según esa cultura teatral fue de Aznar, ¿por qué no en el atentado de Barajas señalaron como culpable a su aprensivo Zapatero? Quizá porque les da de comer. Curioso desfase.

Nos tendremos que desgastar los ciudadanos de a pie que no consentimos la manipulación en pensar si estamos con el presidente del Gobierno que buscaba una manifestación de respaldo a su arcana y amigable política antiterrorista, o por el contrario arrimarnos a Rajoy que apuesta por un proceso en el que se aplique la ley, se persigan los delitos y se exijan responsabilidades políticas a los representantes electos que de forma abierta o subrepticia hacen su particular apología del terror o abrazan el independentismo tutelando el umbral de la ilegalidad.

Y respecto a lo del talante de Zapatero, a estas alturas de curso, me adhiero a las palabras que escribía mi amigo periodista Tomás Cuesta en una de sus columnas: “ el talante -ese sucinto taparrabos del que tanto presume nuestro Trazan monclovita de vía estrecha- le abriga menos que un tanga brasileño. El manto de utopismo y bonhomía con el que se disfraza su soberbia ha sido consumido por la voraz polilla de los acontecimientos. El rey está desnudo, lo ha desplumado ETA. Así que, una de dos: o se hace nudista y pega el campanazo en el Parlamento ( si eres campana, ¿dónde está el badajo? que diría Quevedo) o le hacen un terno a medida los criminales que frecuenta”.

Opinen ustedes mismos, hay para todos y de todo.


Vicente Franco Gil.

Sunday, January 14, 2007

El Grupo QUIRON recorta puestos en el liderato de la sanidad privada.


La familia Cordón, cuyo icono más representativo es Pilar Muro, se ha consolidado a día de hoy como una de las cinco compañías más relevantes en el ámbito privado de la medicina. El año 2010 es el objetivo señalado para obtener el primer puesto en el ranking.


El volumen de negocio que mueve en la actualidad el Grupo Quirón es de 90 millones de euros. La meta propuesta para el año 2010 pretende maniobrar con un caudal de 205 millones de euros y gestionar alrededor de las 1.100 camas hospitalarias.


La familia del desaparecido y querido Publio Condón encarnada en su entrañable esposa Pilar Muro y la sociedad de capital de riesgo Mercapital, aprobaron en el año 2002 un plan estratégico cifrado en tres conceptos cardinales:

a) crecimiento estructural
b) consolidación de la marca
c) refuerzo de la estructura directiva

El año pasado, la sociedad Mercapital abandonó el accionariado surgido en el 2002 para dar entrada a la familia portuguesa De Mello Saúde, la cual posee varios hospitales en el país luso y comparte la misma visión de futuro sanitario-privado que la familia Condón.


Tras la consolidación de los cuatro hospitales que posee el Grupo Quirón situados en Barcelona, Zaragoza, Valencia y San Sebastián, y con la próxima inauguración de otro centro en la capital de España, los augurios de alcanzar el liderato son cada vez más reales. Además se prevé que el año 2010 ya estén en funcionamiento los hospitales de Sevilla y Bilbao, con lo cual la red sanitaria privada que haya constituido la familia Cordón y la De Mello Saúde quedará para el mencionado año ampliamente avalada tanto por la prestación de sus servicios como por la atención del personal profesional que desarrolle su trabajo en aquellos.


En cuanto a la perspectiva de expansión internacional, el Grupo Quirón reitera como objetivo prioritario la consolidación a nivel nacional y en Portugal que permitirá crear un grupo hospitalario ibérico de referencia, soslayando por el momento la ampliación al exterior.


Vicente Franco Gil.

La culpabilidad demagógica y el arte de ser un protagonista ilegal.


El socialismo actual de diseño se ha olvidado de atender al obrero y ha relegado al paria. Ahora le es más rentable fomentar la mentira basándose en la ambigüedad, la maledicencia y la ficción política. Lejos quedan las proclamas con olor al humo d elas fábricas.


No podía ser de otra manera. Lo de la subida al poder de Zapatero si que fue un accidente y no la explosión alevosa y asesina del T-4 en Barajas. Pero nadie dice nada. Cuando el PSOE ejerce de oposición, sus sibilinas y sagaces artimañas afloran como las flores de primavera y arrastran a la ciudadanía española considerada mediocre haciéndoles creer lo increíble. Los nuevos socialistas de diseño, los de gomina cara y corbata de seda, utilizan la más fina destreza en enfrentar contra el centro-derecha del PP a un abanico extenso del pueblo soberano.

Cuando sucedió lo del Prestige, a pesar de haber tomado las medidas oportunas y los estudios técnicos convenientes, la culpa fue de Aznar. Cuando se enviaron tropas del Ejército español a Irak en “misión de paz” (sanidad principalmente), como así consta en a la sazón en las revistas divulgativas de Defensa y en diferentes informes periciales, se levantó una fuerte oposición hacia Aznar. Cuando se produjo el luctuoso atentado terrorista del 11 M que conmocionó al mundo entero, la culpa fue de Aznar, pues hasta le llamron asesino y apedrearon varias sedes del PP por toda España, amen de la ira mediática y falacia socialista que se vertió como pulgas al “perro flaco” del PP.

En los ocho años de gobierno aznarista, hubo unanimidad de las izquierdas para boicotear las actuaciones del Ejecutivo nacional fueran las que fueran, y en demasiadas ocasiones los españoles entraban al trapo. Craso error.

Pero en la era ZP, cuando se desató el incendio en la provincia de Guadalajara, aquel pasado pero todavía próximo verano donde desgraciadamente murieron varios de los bomberos que intervinieron en su extinción en parte por la negligencia de los poderes públicos, ahora todo está pasado. Cuando se enviaron tropas españolas al peligroso escenario bélico de Afganistán, nadie manifestó en la calle su malestar por aquel envío. Cuando ETA atentó el 30 D, no por accidente sino sabiendo y queriendo, nadie tampoco se ha echado a la calle con pegatinas y pancartas de crítica gubernamental.

Y ahora que, tarde y mal, se convoca una manifestación producto más de qué dirán que de la decencia de un Gobierno de la nación, Zapatero hace sus rebajas omitiendo palabras como la de “libertad” por no herir susceptibilidades, y aquí no pasa nada.


Mientras tanto, los ilegales, los batasusnos, son los que más provecho y tajada sacan de esta sinrazón política y coyuntural. El desatino de los intereses particulares del pendenciero PSOE ganan frente a la decencia, afirmación y seriedad de un PP que está lastrado y manchado por la venenosa y corrosiva convergencia de las izquierdas bravuconas. No me extraña que España sea, en cierta medida, el hazmerreír de la geografía internacional, pues en un asunto tan grave y de Estado como es el terror y los atentados brutales de los sicarios desalmados de la ETA, no media el consenso rápido y unísono de la democracia moderna, sino más bien prima la desestructuración de un sectarismo interesado que obstaculiza el desarrollo pacífico de su pueblo.

Con la ETA se podía terminar en horas, con los ilegales de turno, esos que los medios de comunicación a base de sacarlos en prensa y TV crecen desmesuradamente, bastarían unos minutos. La soberbia y el rencor todavía poseen demasiado peso específico. Lástima que Caín matara al inocente y respetuoso Abel. Lástima que la política española no apueste por las personas y sí por los escaños. Al final lo cierto es que todos daremos cuentas, y entonces no servirán para nada los lamentos.

Vicente franco Gil.

El Ministerio de Vivienda con Trujillo a la cabeza, derrocha lo que no tiene. Los ciudadanos merecemos una explicación.


La Sociedad Pública de Alquiler (SPA) cuyo presidente es Javier Rodríguez Mañas y su único socio es SEPES, la Entidad Pública del Suelo, ha perdido más de 7 millones de euros y solamente ha desembolsado el 30% de su capital. ¿Qué pinta en todo esto la ministra Trujillo?


En mayo del 2005 se suscribieron 20 millones de euros como capital social en el momento de la constitución formal de la sociedad pública, pero a fecha de 31 de diciembre de 2006 solamente se había desembolsado 6 millones de euros. Si este hecho ya supone un dolor de tripas, lo sangrante es que no ha habido ninguna ampliación de capital desde la solemnidad de aquel acto.


Las únicas inscripciones que se reflejan en el Registro Mercantil son el acto constitutivo, el nombramiento de los órganos de gobierno, de dirección y la declaración de unipersonalidad. La capitalización de esta sociedad pública que se ampara al socaire de la insolvente ministra María Antonia Trujillo es sumamente rácana si la comparamos con las expectativas creadas por el Ejecutivo socialista que gobierna la nación en base al estelar lanzamiento de un Ministerio ex novo, el de Vivienda, el cual iba a erradicar de un plumazo la especulación urbanística a la vez que iba a promocionar la vivienda de alquiler a precios asequibles en donde fundamentalmente la juventud tuviera una salida para exhibir su autonomía e independencia respecto al hogar de sus padres.


El objetivo acuciante del Gobierno era poner a disposición de las personas menores de 35 años y con escasos recursos cerca de 25.000 viviendas de alquiler en cuatro años, promesa electoral del PSOE que pasados tres de legislatura arrastra unas perdidas millonarias, concretamente 2,01 millones en el año 2005, de los cuales unos 500.000 euros corresponden a gastos de personal y el resto a otros gastos de explotación, y 5 millones en el 2006. Así las cosas, hoy la SPA ha gestionado unos 2.000 contratos y prevé cerrar el ejercicio del 2007 con una contratación cercana a los 6.000. Con todo ello, al Estado le cuesta 3.600 euros sufragar las pérdidas de los más de 7 millones de euros que arrastra desde la constitución de la SPA.


Tras estas consideraciones, el portavoz del PP en la Comisión de Vivienda en el Congreso de los Diputados, Pablo Matos, advirtió del malestar generado en la ciudadanía por la pésima gestión en materia de vivienda del Gobierno socialista. Si en el año 2004, un 19% de españoles tenían gran preocupación por el problema de la vivienda, ahora es el 25% quienes apelan al raciocinio para que los precios de los inmuebles no se disparen aún más.

En este sentido, el PP siempre ha mantenido la tesis de que desde la constitución de la SPA se había urdid un entramado de injerencias en el área competencial de las Comunidades Autónomas además de observar una estructura administrativa fuera de tono. A pesar de la evidencia, la ministra Trujillo alega que su Ministerio ha asumido con responsabilidad sus encomiendas y que con “holgura” se han cumplido los objetivos programados.

Me asalta la pregunta del millón: ¿hay alguien que de más por decir mayores soeces?

Vicente Franco Gil.